Hace unos años surgió entre los jóvenes americanos un movimiento de “superahorradores” hartos de las largas jornadas laborales y dispuestos a disfrutar al máximo de su vida y su tiempo. Esta filosofía se denominó FIRE, acrónimo de Financial Independence, Retire Early (Independencia Financiera, Jubilación Temprana) y cada vez cuenta con más seguidores alrededor del mundo.

La base del movimiento FIRE es simple: ahorrar lo máximo posible mediante el consumo responsable y la inversión, con el objetivo de jubilarse antes de los 40 o alcanzar la ansiada libertad financiera trabajando en lo que les apasiona. Esto se conseguiría a través de la acumulación de activos que, tras unos años, permitan retirarse a una edad temprana viviendo tan solo de los ingresos provenientes de nuestras rentas pasivas y llevando una vida austera.

Control de gastos y paciencia, las claves del movimiento FIRE

Alcanzar la anhelada independencia financiera no se consigue únicamente mediante el ahorro. Evitar el consumo excesivo, recortar en gastos innecesarios en áreas como la cesta de la compra o el ocio y mantener un estilo de vida austero (libre de derroches) son tan solo tres de las pautas que debe seguir una persona si quiere unirse al movimiento FIRE.

Durante este proceso, en ocasiones de larga duración, llevar un control de los gastos y ser paciente son dos aspectos fundamentales para alcanzar la meta. Sin embargo, la capacidad de ahorro entre los jóvenes suele ser limitada, principalmente porque durante los primeros años de vida laboral no cuentan con salarios suficientemente altos como para alcanzar algunos de estos objetivos, resultando algo frustrante.

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Mirando al largo plazo

Una vez adquirida la conciencia de ahorro y un buen colchón, el siguiente paso es invertir. En estos casos, las carteras perfiladas son una opción recomendada para todos aquellos que quieran adecuar su inversión a un perfil de riesgo determinado, equilibrando los productos que posee.

Los seguidores del movimiento FIRE también destacan por ser largoplacistas. Comienzan a ahorrar a una edad temprana e invierten poco a poco y a largo plazo, lo que permite al ahorrador asumir más riesgo en sus inversiones con el objetivo de obtener una rentabilidad mayor. Independientemente de si prefieren invertir en renta fija o en bolsa, la clave es invertir lo ahorrado, de manera que así se generen nuevos ingresos que retroalimenten esa inversión.

Quizás el movimiento FIRE no va con todo el mundo y algunos de los objetivos que plantea esta filosofía de ahorro son difíciles de alcanzar. Sin embargo, si lo vemos desde una perspectiva más simple, las bases de esta filosofía son similares a cualquier inversión a largo plazo, como la compra de una casa o un coche. Cada día somos más conscientes de la importancia de ahorrar y de comenzar a planificar nuestro ahorro lo antes posible de cara a disfrutar de una jubilación tranquila. Aunque resulte un gran esfuerzo y mucha paciencia para el ahorrador, las aportaciones periódicas a un plan de pensiones o a un fondo de inversión son clave para que consigamos nuestra meta y cuanto antes empecemos, mejor.