El Plan de Pensiones es un producto de ahorro especialmente diseñado para nuestra jubilación debido, en parte, a su carácter largoplacista, a los incentivos fiscales que los caracterizan y a sus restricciones en términos de liquidez. De hecho, el capital acumulado en estos productos no puede ser retirado a menos que se cumplan con ciertos supuestos establecidos en la legislación actual: invalidez, dependencia, fallecimiento, enfermedad grave, jubilación, desempleo de larga duración y, en el caso de contar con participaciones con una antigüedad de al menos 10 años (vigente a partir de 2025).

En el contexto actual, tras meses de confinamiento como consecuencia de la pandemia y un notable incremento en la tasa de ahorro de los españoles, las personas son cada vez más conscientes de la importancia de complementar la jubilación pública, acumulando durante toda su vida un capital lo suficientemente alto como para disfrutar de una jubilación  sin preocupaciones. En esta situación, las tendencias de ahorro se encaminan hacia compañías y entidades que impulsen el desarrollo sostenible y la mejora de la sociedad en la que vivimos, con el objetivo de que, una vez nos jubilemos, podamos aprovechar los efectos de esa transformación del modelo económico en nuestra vida diaria.

En un entorno en el que la sostenibilidad es el motor que mueve las acciones de las compañías y los ciudadanos, ahorrar adquiere un nuevo significado si mediante nuestra inversión podemos colaborar e impulsar la construcción de una sociedad mejor para el futuro.

¿Qué son los Objetivos para el Desarrollo Sostenible?

El 25 de septiembre de 2015, los Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan diseñado para impulsar todas aquellas acciones destinadas a convertir el planeta en un mejor lugar para vivir. En el marco de esta agenda se elaboraron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible asumidos por todos los signatarios: Erradicar la pobreza; terminar con el hambre; impulsar la salud y el bienestar; educación de calidad; igualdad de género; agua limpia y saneamiento; energía asequible y no contaminante; trabajo decente y potenciar el crecimiento económico; industria, innovación e infraestructura; reducción de las desigualdades; ciudades y comunidades sostenibles; producción y consumo responsable; acción por el clima; vida submarina; vida de ecosistemas terrestres; paz y justicia, y alianzas para lograr objetivos.

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Fuente: Naciones Unidas.

Tras la pandemia, la concienciación sobre la importancia de cuidar el medioambiente ha tomado un nuevo impulso, convirtiéndose en un criterio más a considerar a la hora de escoger el producto de ahorro más adecuado para cada persona.

Los Planes de Pensiones, por su objetivo de largo plazo, surgen como el producto idóneo para impulsar el desarrollo sostenible mientras ahorramos para la jubilación, pero ¿cómo se constituyen este tipo de productos? Te dejamos algunas claves para comprender qué es la inversión socialmente responsable y cómo se materializan estos Planes de Pensiones:

¿Qué es la Inversión Socialmente Responsable?

La Inversión Socialmente Responsable (ISR) se define como una tendencia o estilo de inversión que tiene como objetivo impulsar y contribuir al desarrollo sostenible a través de la inversión siguiendo criterios éticos, sociales y ambientales. Es decir, la ISR, además de tener en cuenta los criterios financieros a la hora de invertir, estudia las consecuencias que tendrá nuestra inversión sobre la sociedad a largo plazo.

Hoy en día ya existen Planes de Pensiones que se califican como ISR, es decir, que su actividad y su cartera se centra en compañías que protegen e impulsan la sostenibilidad y ayudan a cumplir con los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

¿Cómo se materializa un Plan de Pensiones sostenible?

Los Planes de Pensiones sostenibles ofrecen dos beneficios al ahorrador: por un lado, complementar su pensión de jubilación gracias a los beneficios obtenidos de sus inversiones; y por otro, ayudan a impulsar el desarrollo de una sociedad mejor, más avanzada y sostenible. De hecho, el carácter de inversores a largo plazo de estos productos casa perfectamente con el horizonte temporal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y, en general, con los compromisos de desarrollo de la sociedad, pues la mayoría de los planes de acción que buscar alcanzar ciertas metas se plantean a muy largo plazo y cuentan con un desarrollo lento y constante.

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Entre algunas de las herramientas más utilizadas por las gestoras se encuentra la aplicación de criterios ASG, una metodología de análisis que estudia los factores Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo de una compañía. Los Planes de Pensiones sostenibles tienen en cuenta estos criterios a la hora de seleccionar las empresas que formarán parte de su cartera de productos, pues tanto su impacto sobre el medioambiente y la sociedad como su forma de gestionar la compañía y a sus empleados son variables fundamentales

Sin embargo, esta no es la única estrategia que utilizan las entidades para construir una cartera que abogue por el desarrollo sostenible. Las gestoras también excluyen del proceso de selección a todas aquellas compañías que, por ejemplo, no cumplan con alguna normativa internacional, realicen actividades que vayan en contra de los derechos humanos o refleje una puntuación determinada en el análisis de criterios ASG.

¿Qué diferencia a la ISR de la inversión solidaria?

Este tipo de inversión difiere de la inversión socialmente responsable que mencionamos anteriormente, en que no se invierte necesariamente en productos de ahorro que se rijan por los criterios ASG, sino que el impacto social proviene de donaciones. Los Planes de Pensiones solidarios son vehículos de ahorro en los cuales parte o el total de los beneficios obtenidos de las comisiones son donados a entidades, asociaciones o iniciativas solidarias.