En momentos de fuertes oscilaciones en los mercados como son los actuales, tanto en los de renta fija como los de renta privada, se valora más que nunca la posibilidad de colocar las inversiones en activos que permitan una mejor optimización de estos movimientos tanto alcistas como bajistas.
En caso de invertir directamente en los mercados, el inversor minorista debería mantener una atención diaria para reaccionar lo antes posible, comprando o vendiendo activos, con la adicional carga fiscal inmediata por plusvalías o minusvalías. Por ello, más que nunca la figura del Fondo de Inversión emerge como el instrumento con liquidez más optimo en la materialización de las inversiones, ya que su gestión profesional permite adecuar la cartera gestionada, dentro de la política de inversión establecida por el Fondo, a estos movimientos bruscos de los mercados financieros, delegando el inversor esa responsabilidad en el gestor.
Adicionalmente, el inversor puede traspasar sus inversiones de un Fondo a otro. El sistema de traspasos permite a los inversores reasignar sus inversiones en función de las expectativas de los mercados y con diferimiento fiscal.


