La palabra estrategia proviene del griego antiguo “strategía” que significa el arte del general o el mando del ejército y hacía referencia a la habilidad de un general para dirigir sus tropas y planificar campañas militares. Con el tiempo, el término se amplió para referirse a cualquier plan que esté orientado a alcanzar un objetivo, ya sea en el ámbito deportivo, empresarial o personal. En el terreno financiero, tener una estrategia para el ahorro es tan esencial como lo era para un general: se trata de saber dónde estás, a dónde quieres llegar y cómo vas a lograrlo.
A lo largo de la vida, todos tenemos distintos objetivos financieros. Algunos son de corto plazo, como cubrir imprevistos, otros de medio plazo, como unas vacaciones o la compra de un coche y otros de largo plazo como la jubilación. Para alcanzarlos, es fundamental identificar, priorizar y planificar. Es como trazar un mapa de tu dinero: saber cuánto ganas, cuánto gastas y cómo puedes usar tus recursos para avanzar hacia tus metas.
Ahorrar implica compromiso con uno mismo y renuncia a ciertos gastos inmediatos. Es tener una visión de largo plazo. Aunque la recompensa inmediata puede parecer más atractiva, no contribuye a una buena salud financiera. En cambio, el ahorro sostenido permite construir una base sólida para el futuro.
En un contexto de envejecimiento de la población, en el que las pensiones privadas van a necesitar un mayor desarrollo para complementar a las pensiones públicas, resulta de especial relevancia la concienciación social sobre la importancia del ahorro para la jubilación. Por eso, desarrollar el hábito del ahorro es una prioridad.
Automatizar el ahorro: la clave del hábito
Una forma eficaz de generar este hábito es automatizar el ahorro. Al recibir la nómina, se puede destinar parte del dinero a realizar aportaciones periódicas en una solución financiera, por ejemplo, a un fondo de inversión. Lo importante es que el importe sea coherente con la capacidad financiera. No importa si es mucho o poco: lo esencial es la constancia. Y si el ahorro está programado es mucho más probable que se mantenga en el tiempo y que cueste menos esfuerzo.
Ahorrar es el primer paso, pero rentabilizar el ahorro es lo que realmente construye patrimonio. Ahorrar te da seguridad, pero invertir te da crecimiento. La seguridad, por sí sola, no paga.
En Europa, las familias ahorran más que en EE. UU pero rentabilizan peor su dinero. Como resultado, la riqueza financiera de las familias americanas se ha duplicado en los últimos 10 años mientras que el de las familias en la Eurozona ha subido menos de un 60%. Ahorramos más y ganamos menos. ¿La razón? una falsa idea de la “seguridad” nos lleva a perder dinero por culpa de la inflación; lo perdemos sin darnos cuenta, pero no por eso es menos pérdida.
Los Fondos de Inversión y los Fondos de Pensiones permiten acceder a estrategias diversificadas que, a largo plazo, pueden ofrecer rentabilidades superiores a la inflación. Son una solución flexible, accesible y profesional, donde puedes programar aportaciones periódicas y adaptar el riesgo a tu perfil. No sólo te ayudan a ahorrar, sino que te permiten transformar ese ahorro en crecimiento financiero.
«Ahorrar es un buen hábito. Ahorrar bien es una estrategia de vida»

Cristina Bartolomé Maíllo, experta del Observatorio Inverco


