Una herramienta útil contra el riesgo asociado a estas elevadas volatilidades es la diversificación de la cartera. Diversificar supone adquirir activos financieros con distintos niveles de riesgo, distinta exposición a renta variable o renta fija y distintas duraciones. Desgraciadamente, cuanto mayor cobertura deseemos frente a los movimientos del mercado, mayor diversificación necesitaremos y mayores serán los costes asociados a la adquisición y custodia de los activos de nuestra cartera. Afortunadamente, existe un activo financiero, como es el fondo de inversión que, al contar con un amplio colectivo de ahorradores, puede acudir a cualquier mercado (incluso los de más difícil acceso para el minorista), consiguiendo mejores condiciones que un pequeño inversor y reduciendo así los costes operativos de intermediación, depósito, etc.