Si analizamos los flujos de los últimos trimestres, tanto en España como en el resto del mundo, podríamos deducir que ciertamente hay un mayor apetito por el riesgo. Hasta agosto, los fondos de inversión españoles con componente de inversión en Bolsa suman suscripciones netas por más de 30.000 millones de euros, mientras que los monetarios y fondos de renta fija tuvieron salidas por más de 6.000 millones.

Pero también es cierto que la represión financiera provocada por unos tipos de interés anormalmente bajos durante largos periodos de tiempo, no deja muchas alternativas para obtener rentabilidad que no pasen por incrementar el nivel de riesgo. También el compromiso demostrado por las autoridades monetarias tiene valor en sí mismo, tanto como su capacidad para gobernar las expectativas de los mercados.