El rescate de un plan de pensiones, llegado el momento de la jubilación, puede abordarse de diferentes formas y cada persona debe elegir la que mejor se adapte a sus necesidades. Sin embargo, tanto por el aspecto fiscal, como por el objetivo final que tienen los planes de pensiones de complementar la pensión pública, realizar el rescate en forma de rentas periódicas es la vía más eficiente.

En  lo que respecta al aspecto fiscal, el rescate en forma de rentas periódicas o temporales permite reducir el impacto tributario. Cabe recordar que los planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo. Hacerlo en forma de rentas, en vez de llevar a cabo un rescate de capital (reembolsar la totalidad del plan), permite diluir el impacto en varios ejercicios en vez de concentrar el pago en un solo ejercicio. Además, se reduce la base imponible que se declara y, por tanto, se aplica un tipo de IRPF inferior.

Por otra parte, la finalidad última de contar con un plan de pensiones es complementar la pensión pública y poder mantener el nivel de vida tras la jubilación. Por ello, recibir un pago recurrente se adapta a este objetivo. Por el contrario, si se recibe todo el dinero de una vez, existe el riesgo de que esta cantidad se destine a otros fines.

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La longevidad, un reto

Los activos que continúan invertidos en el plan de pensiones continúan generando rendimientos. Dado que la esperanza de vida ha aumentado significativamente en los últimos años, uno de los peligros existentes es que el ahorro generado no sea suficiente para todos los años que vamos a vivir. De ahí que el capital que permanece invertido en el plan pueda continuar revalorizándose durante la jubilación es otro aspecto clave.

En este caso, es importante recordar que en el momento en el que se agote el saldo del plan, el partícipe dejará de percibir dichas rentas. La modalidad que asegura el cobro de rentas hasta el fallecimiento son las rentas vitalicias, a la que se puede acceder mediante la formalización de un contrato con la entidad seleccionada y las condiciones que ésta ofrezca. Pero esta modalidad cuenta con unas características diferentes a las anteriormente mencionadas.

En cualquier caso, no hay que olvidar que existen otras opciones intermedias entre el rescate de capital y el de rentas periódicas. Se trata del rescate mixto, en el que una parte se reembolsa directamente y el resto de los activos se cobra mediante rentas periódicas, y del rescate de disposiciones, que consiste en retirar una cantidad de dinero cuando que se considera necesario, sin tener una periodicidad fija.

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