En los últimos meses, el debate sobre la inflación, la subida continua y generalizada de los precios, y su potencial impacto sobre el día a día de los ciudadanos se ha convertido en un tema central. Se trata de un fenómeno que provoca un efecto negativo sobre la capacidad adquisitiva de los ahorradores. Así, una cantidad determinada de dinero que sirve un día para comprar un producto, si se ve afectada por la inflación podría no ser suficiente si el precio de ese bien aumenta.

Es fundamental que los ahorradores sean conscientes de este fenómeno y que preparen sus finanzas personales para hacerle frente y, por ello, desde Que El Ahorro Te Acompañe hemos reunido algunos consejos para que la inflación no afecte a tu bolsillo.

  1. Canaliza tus finanzas hacia productos de ahorro e inversión

Un aspecto clave a tener en cuenta es que tener las finanzas “congeladas” provocan que el dinero pierda valor con el tiempo. Por ello, invertir los ahorros a través de productos como los Planes de Pensiones o los Fondos de Inversión, que ofrecen rentabilidad a los ahorradores, puede ayudar a mantener el poder adquisitivo en el tiempo.

  1. Adopta un perfil de ahorro más dinámico

Frente a las estrategias conservadoras, un mayor dinamismo a la hora de invertir y gestionar los ahorros puede ser eficaz a la hora de ayudar a estructurar una cartera flexible y diversificada. Contar con diferentes activos que se comporten de forma diferente entre sí, ante cada coyuntura de mercado, permite mantener las finanzas protegidas y minimizar las pérdidas. Además, el entorno de tipos bajos de interés ha hecho que la obtención de rentabilidad esté ligada estrechamente a la asunción de cierto riesgo, por lo que las inversiones conservadoras tienen difícil mantener el poder adquisitivo.

  1. Piensa en el largo plazo
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La inflación es un fenómeno temporal, por lo que, aunque haya que vigilar cómo adecuar las carteras en el corto plazo, no se puede perder de vista la importancia de un ahorro largoplacista. Este horizonte temporal tiene dos ventajas clave. Por un lado, permite tener un mayor volumen de capital acumulado, lo que garantizará no solo tener una buena jubilación, sino también contar con un remanente para hacer frente a las situaciones económicas futuras.  Por otro lado, el largo plazo es un aliado en la gestión de las finanzas personales, pues el tiempo permite generar una mayor rentabilidad, capitalizar a un interés compuesto que maximice el ahorro y mitigar las pérdidas derivadas de ciclos económicos adversos.

  1. Revisa y adapta tus estrategias financieras

El impacto de la inflación hace que sea fundamental revisar de forma continua el perfil de inversión, en línea con las preferencias y necesidades personales, la edad, el horizonte temporal, la aversión al riesgo y los objetivos financieros. Este proceso es esencial para hacer frente a los distintos escenarios de mercado y para mantener las finanzas protegidas.