El sistema de pensiones de Irlanda inició en el año 2018 una transformación a través de la “Hoja de ruta para la reforma de las pensiones 2018-2023”, que buscaba modificar el modelo de jubilación a través de la creación un sistema de pensiones contributivo más sencillo y, al mismo tiempo, fomentar la cultura del ahorro personal entre los irlandeses. Las reformas emprendidas en los últimos años por Irlanda hacen ver el creciente peso de la previsión y del ahorro privado y la importancia de contar con un sistema que complemente de forma adecuada la pensión pública con los demás pilares de ahorro.

Al igual que la mayoría de sistemas de pensiones europeos, el sistema irlandés ha destacado, a lo largo del tiempo, por la combinación de los tres pilares de ahorro. Se trata de un régimen que consta de un sistema público de reparto que integra pensiones contributivas y no contributivas, un pilar de ahorro fomentado a través de las empresas y una última vertiente vinculada al ahorro privado.

En lo que respecta al pilar público, los irlandeses tienen la opción de recibir una pensión estatal contributiva, en ocasiones denominada pensión de vejez, siempre que cumplan dos requisitos: tener más de 66 años y haber cotizado el periodo de tiempo suficiente en la Seguridad Social (PRSI). Si no se cumplen las premisas necesarias para optar a una pensión de tipo contributivo, existe la posibilidad de solicitar una pensión de tipo no contributivo, que se encuentra sujeta a impuestos. En este terreno, el gobierno irlandés pone a disposición de los ciudadanos, en su página web, una calculadora que ayuda a estimar la cantidad de dinero necesaria para la jubilación, en base a factores como el salario y la edad, con el fin de que se pueda conocer el nivel de vida que se tendrá en el retiro.

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En lo relativo al segundo pilar de ahorro, Irlanda cuenta con planes de pensiones de empresas con el fin de que el entorno laboral contribuya a la jubilación y a la previsión de ahorro para este periodo en el largo plazo. Así, los planes de empresa, también llamados “pensiones ocupacionales”, son planes voluntarios ofrecidos por las empresas bajo un régimen de capitalización. Este producto permite obtener ingresos regulares tras la jubilación y, en algunos casos, ofrecen un pago único llegado el retiro.

Entre las reformas del sistema de pensiones irlandés se incluye el desarrollo de un sistema de inscripción automática –AE por sus siglas en inglés– antes de 2022 para mejorar el sistema de ahorro del país en el terreno corporativo. Este programa permite que aquellos trabajadores que no tengan ahorros suficientes y que cumplan determinados criterios de edad y salario puedan ser inscritos de forma automática en un sistema de ahorro para la jubilación patrocinado por el Gobierno.

En Irlanda también existe con un importante desarrollo del ahorro privado, destacando los Fondos de Pensiones Cualificados establecidos, generados en base al marco legal de los trust, y las cuentas de ahorro personal, denominadas Personal Retirement Savings Accounts o PRSAs. La PRSA es un plan de pensiones a largo plazo, con el fin de ahorrar para la jubilación de forma flexible. Este producto presenta dos características: permite la obtención de una desgravación fiscal por las aportaciones y, desde el año 2003, las empresas que no tienen plan de pensiones de empleo deben dar acceso, como mínimo, a un PRSA.