Uno de los conceptos clave cuando hablamos de ahorro es el horizonte temporal, es decir, el periodo de tiempo que se establece para alcanzar un objetivo financiero. La máxima de las finanzas personales dicta que, cuanto antes empecemos a ahorrar, mayor será el capital acumulado, pero, sin embargo, este no es el único beneficio de un ahorro a largo plazo. En esta nueva entrada te explicamos cuáles son las ventajas de empezar a guardar parte de tus ingresos desde muy temprano.

Mayores posibilidades de rentabilidad

La posibilidad de planificar las finanzas a largo plazo tiene como consecuencia inmediata dos aspectos principales. Junto a una mayor acumulación de ahorro, empezar a ahorrar cuanto antes permite aumentar significativamente las posibilidades de obtener rentabilidades atractivas.

Esto se debe a que muchos productos de inversión y ahorro se constituyen con vistas al largo plazo, pero también se vincula con la cuestión de que, cuanto mayor sea el margen de tiempo, mayores serán las posibilidades de que los ahorradores mitigue las pérdidas derivadas de ciclos económicos adversos o de circunstancias que hayan supuesto una mengua en sus ahorros.

El interés compuesto y el crecimiento exponencial

A la hora de hablar sobre ahorro a largo plazo, es necesario tener en cuenta que, junto a conceptos como la rentabilidad, cabe hacer referencia al interés compuesto. Este fenómeno se define como un modo de invertir en el que los intereses generados no solo nacen del capital principal, sino también sobre los intereses acumulados. Así, y si conforme pasa el tiempo, se reinvierte la rentabilidad obtenida sobre la inversión inicial, las rentabilidades que se generen seguirán creciendo; esta vez de forma exponencial. En este sentido, cuanto mayor sea el horizonte de ahorro, mayor será el efecto exponencial y, por tanto, mayor será el importe obtenido.

Quizá te interese:  Javier Fernández o cómo ser un deportista Enjoylder

Cobertura y preparación para la jubilación

No podemos olvidar que la base para ser un enjoylder, es decir, una persona que tiene el mismo nivel de vida en la jubilación que mientras trabajaba, radica en el ahorro. Encontrar un perfil de ahorrador adecuado, ir adaptándolo en las diferentes etapas vitales según las necesidades y circunstancias de mercado, y utilizar vehículos de inversión y ahorro son algunas cuestiones clave para preparar las finanzas personales y obtener la mayor rentabilidad. Barajar estas cuestiones de forma temprana puede ayudar a tener una mejor cobertura financiera contra imprevistos, preparar la jubilación y tener el bolsillo preparado.