De igual modo que cada país tiene formas específicas para elaborar determinados platos de comida, también existen algunos trucos de ahorro y técnicas específicas, teniendo en cuenta las diferencias culturales y de forma de vida, pero que pueden resultar útiles a la hora de optimizar los ahorros. En este artículo, nos damos una vuelta por el mundo para analizar algunos de los trucos de ahorro más populares, que pueden servirnos de inspiración a la hora de mejorar nuestros hábitos de ahorro.

Empezamos nuestro recorrido por Japón, un país en el que la disciplina en todos los aspectos de la vida diaria es crucial. También lo es a la hora de ahorrar. Los japoneses suelen tener metas claras y hacen grandes esfuerzos para alcanzarlas. Suelen realizar un meticuloso seguimiento de sus ingresos y gastos y sus pertinentes ajustes hacen a la cultura financiera japonesa un gran ejemplo de metodología de ahorro. Para gestionar las finanzas personales, se sirven del método Kakebo. Traducido literalmente como “libro de cuentas para la economía doméstica”, este método fue creado por Motoko Hani, primera mujer periodista de Japón en 1904. El método consiste en tomar consciencia de los ingresos y gastos y registrarlos de forma pormenorizada. Esto ayuda a llevar una mejor comprensión de nuestras finanzas, y como resultado a un mayor ahorro.

En la cultura asiática está impregnada la cultura de trabajar para ahorrar como primera meta. En el caso de China, esa cultura de ahorro es constante, destinando gran parte de su salario a este fin. Los chinos suelen negociar los precios de muchos bienes y servicios, además compran barato, con poca frecuencia y al contado para evitar grandes dispendios económicos.

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En Sudáfrica, la forma tradicional de economizar es peculiar. Existen asociaciones de ahorro, conocidas por el nombre de Stokvels, que permiten microfinanciar a cada miembro. Esta forma de ahorro se organiza entre aproximadamente 12 personas, quienes aportan una cantidad de dinero a un fondo común, de manera semanal, quincenal o mensual. Este aporte monetario funciona como una cooperativa de ahorro y crédito. Se trata de un método que también es familiar en otras partes del mundo, como en Perú donde se denomina Juntas.

En el caso de Brasil, aunque la mayoría de las personas no ahorran, las que lo hacen guardan el dinero en efectivo. Además, utilizan el método de ahorro conocido como Pandeiros, análogo al método de ahorro sudafricano.

En India, el oro y el dinero en efectivo son los formatos de ahorro preferidos. Esta cultura considera que el oro es una inversión segura y las familias lo intercambian durante el matrimonio, dada la confianza generalizada de que se trata de un activo refugio y que su precio siempre aumentará.

Otro de los métodos más famosos para el ahorro es la regla 50/30/20, popularizada en Estados Unidos por la experta Elizabeth Warren en su libro All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan. Esta técnica consiste en destinar el 50% de nuestros ingresos a los gastos imprescindibles de los hogares, tales como el pago del alquiler, la hipoteca, la comida o el transporte. El 30% de los ingresos recibidos se destina a gastos diarios o incluso puntuales, como pueden ser salidas a comer, actividades recreativas o compra de regalos. El 20% restante se destina al ahorro, sin ninguna posibilidad de gastarlo, a menos que sea estrictamente necesario.

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Volviendo a Europa, Luxemburgo es un ejemplo de uno de los países más prósperos y ricos del mundo. La cultura de ahorro se debe en parte a la naturaleza próspera de la sociedad, que pone un fuerte énfasis en la planificación financiera. Los ciudadanos a menudo buscan asesoramiento financiero profesional para optimizar sus inversiones y estrategias a futuro. Además, el país cuenta con un alto número de residentes que optan por Fondos de inversión, ya que la oferta del país en Fondos es muy generosa.

Además, existe una técnica que está tomando mayor predicamento en todo el mundo, la técnica de las 52 semanas. Se trata de un método de ahorro popular que consiste en destinar pequeñas cantidades de dinero, de forma progresiva y semanalmente, para contar con un colchón de ahorro con el que poder afrontar posibles imprevistos que puedan presentarse. Esta técnica se adapta a todas las economías. Por ejemplo, la primera semana ahorrando 1 euro, la segunda semana 2, y así de manera sucesiva. Si se continúa con este formato el resto de las semanas, al final del año deberíamos haber ahorrado un total de 1.378 euros.