Hasta el día de hoy, el coronavirus (COVID-19) ha tenido una gran repercusión no solo en el sistema sanitario a nivel mundial, sino también en los mercados financieros. El impacto de este virus a nivel global se ha visto reflejado en una gran caída tanto de las Bolsas como de los precios de distintos activos, así como en una crisis de los principales sectores productivos de la economía española a raíz de la declaración del estado de alarma.

En un entorno de volatilidad e incertidumbre, el inversor debe detenerse a pensar, manteniendo la calma ante esta situación excepcional y analizando cada paso sin dejarse llevar por el pánico y la confusión que ha invadido los mercados financieros. Al fin y al cabo, como en otras crisis anteriores, la tendencia puede revertirse en cualquier momento.

Invertir a largo plazo y minimizar el riesgo

El inversor debe ser consciente de que nos encontramos en una situación excepcional y que, pasado un tiempo, los mercados financieros volverán a su actividad habitual. No obstante, es normal que los inversores teman por cómo esta situación puede afectar a su cartera y cómo ésta evolucionará con el paso del tiempo. A pesar de esta confusión, es importante mantener la calma, ser pacientes y no dejarse llevar por el pánico de las pérdidas que se producen durante este periodo, pues nada es definitivo.

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En este sentido, el inversor debe mantenerse a la espera, meditar sus opciones y solamente actuar cuando realmente haya surgido una oportunidad de inversión, y en este caso es aconsejable no hacer toda la inversión de una vez, sino entrar en diferentes momentos. Si bien en esta situación es clave plantearse objetivos a largo plazo para mantener nuestra posición en un entorno de volatilidad extremo, para aquellos inversores cuyo horizonte de inversión se realiza con objetivos a corto plazo la clave se encuentra en la reducción del riesgo, acomodándose en posiciones más conservadores para reducir el impacto en caso de desplome.

Gestión discrecional, la clave en tiempos de volatilidad

Tras el horizonte de inversión, la gran clave para superar con éxito la crisis del coronavirus en los mercados financieros radica en la importancia del asesoramiento en tiempos de incertidumbre. La conocida como gestión discrecional de carteras toma entonces una gran importancia, tanto para inversores inexpertos como para aquellos que cuentan con gran cantidad de capital y una cartera de productos muy diversificada.

Por definición, la gestión discrecional es un modelo de gestión en el que el inversor delega la toma de decisiones de compra y venta de activos en un profesional o equipo de profesionales expertos que adaptarán su cartera según el perfil de riesgo y el horizonte de inversión que estime el cliente. De esta forma, a pesar de encontrarnos en un entorno de volatilidad, los profesionales se encargarán de gestionar el patrimonio del inversor para que el impacto sobre nuestra cartera sea el menos posible, tomando como base los objetivos establecidos previamente.

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Una de las grandes claves, además de la gestión discrecional, es la diversificación de carteras. En el contexto actual, contar con una amplia variedad de productos y de zonas geográficas en nuestra cartera ofrece también más escenarios de actuación en un entorno cambiante e incierto. De esta forma, si alguno de nuestros productos se ve gravemente afectado por el impacto del coronavirus en los mercados financieros, esta pérdida se verá compensada por la actividad de otros productos de nuestra cartera. Es el caso, por ejemplo, de la inversión a largo plazo en Fondos de Inversión de renta variable, que ofrecen oportunidades de inversión y rentabilidad a los partícipes a largo plazo.